Lo he dicho ya otras veces: Mikel Herrán (más conocido en redes como @PutoMikel) me parece uno de los historiadores públicos más interesantes que tenemos. Ha sabido conectar por video con un amplísimo sector del público más joven, impactar con su imagen, atraer los ataques de la carcundia con ello, y su éxito actual (con apariciones en programas tan vistos como El Intermedio, en La Sexta) no ha hecho sino potenciar todo ello: los ataques, (que capea como el mejor torero), y su alcance positivo.
A mí me encanta ese éxito porque Mikel hace muy bien lo que me parece clave para la buena divulgación histórica, y es que sepas conjugar una buena narrativa y/o puesta en escena con la profundidad de las explicaciones y la precisión de los datos. Demasiado a menudo «Divulgación» ha sido sinónimo de «Vulgarización»: obras de trazo grueso, con poca actualización bibliográfica, lugares comunes, exámenes superficiales, o marcadísima agenda política y/o nacionalista.
El cambio a mejor lleva ya más de una década en marcha. A los viejos sellos respetables, como Crítica, se les han sumado editoriales que han elevado el nivel de la publicación en historia, como Ático de los Libros, Desperta Ferro o Pasado y Presente, cuyos catálogos son para fundirte toda la cuenta bancaria.
En este buen panorama, entre viejas y nueva editoriales, y en la lucha contra la publicación de divulgación basura, un libro como el de Mikel solo puede recibirse con alegría. Tras La historia no es la que es, es la que te cuentan y Sodomitas, vagas y maleantes: historia de la España desviada, de Atapuerca a Chueca, llega ahora Sobrevivir en el medievo: Crónica de un viajero por Spania.Y aquí la primera de mi reseñas.
Primero: ojito a la cubierta. Un diez a quien tuviera la idea: un juego de la oca con ilustración de tipo miniatura medieval, con Mikel el Trovador a punto de entrar en ese viaje, es una idea cojonuda que a mí desde luego, si no conociera el libro de nada, me llamaría la atención en la librería. Con los de medieval a veces es un poco rollo porque la solución estándar es usar alguna miniatura o ilustración medieval y tira palante (es mi caso y el del 99% de la gente que publica cosas de medieval), así que eso, un 10 al diseño de cubierta.

Dicho esto…
Echad un ojo al índice:

En el índice está el tono del libro. Lo lees y ya sabes que:
Y todo ello circunscrito al marco hispánico. Que está muy bien, porque la península ibérica medieval es uno de los territorios más complejos de estudiar por su grandísima variabilidad geográfica, social y religiosa en ese periodo de mil años. Casi siempre leemos sobre ello desde la perspectiva de franceses y demás pueblos de la gran llanura europea, o de los ingleses y su vida insular. Pero el Mediterráneo es otra vaina, yo creo que peor que España solo debe ser Italia, cuyo medievo es un cacahuete todavía más chungo entre Bizancio, el papa y el emperador. Y ello implica no solo cacao político, implica cacao cultural. Las cosas normales, las costumbres, en Spania, no tenían por qué ser iguales a las de la Francia o la Inglaterra medieval.
Así pues, este libro lo que nos trae es una historia peninsular desde la perspectiva de la vida cotidiana. Es decir, no vamos a hablar que de si Alfonso X se tiró un pedito o si Abderramán III se sacó un moquito o en la batalla de Cojóncuadrado de Arriba murió el infante nosequién y se jodió la sucesión.

Lo que vamos a aprender es cómo se sentiría, más o menos, vivir en aquella España en vez de en esta (no nos pongamos pejigueros con nomenclaturas, ya nos entendemos). Bajo la figura del viajante, Mikel nos transmite una panorámica de lo que era vivir y sobrevivir en aquellos siglos, de los cambios vividos (la parte de alimentación es super interesante y está muy bien escrita), y de todos los claroscuros del medievo cotidiano. En algunos aspectos me ha recordado mucho a otro libro fantástico de reciente aparición en español, la Guía de Viajes por la Edad Media de Anthony Bale, traducido por Ático de los Libros. La gran diferencia es que el libro de Bale es más «europeo» y cae más hacia Asia y África (lo cual es estupendo), y focalizado sobre todo en el viaje y el viajero, mientras que Mikel, en su libro, utiliza el viaje no solo para explicar el viaje, sino sobre todo aquella sociedad que se encuentra en el trayecto.
Por la parte que me toca, claro, me ha encantado su capítulo dedicado a la higiene. Pienso que ha sabido transmitir a la perfección el resumen correcto del panorama medieval: que era un mundo agrícola y un entorno difícil, en el que la gente se esforzaba por mantenerse limpia, así como mantener aceptablemente limpios sus entornos. Abunda Mikel en las casas de baños y sus normativas, en el uso a veces excesivo del jabón (casi deforestaron Mallorca entera para elaborar jabón con las cenizas, tuvo que meterse el rey de por medio), en la higiene dental, y en la de las calles y espacios públicos, siempre tan problemáticos, tan necesitados de normativas y coerción frente a la dejadez de los guarros.
No negaré que ver nuestro libro El olor de la Edad Media citado en la bibliografía del capítulo me ha dado la punzadita de orgullo. Al final, en la cadena de producción historiográfica, el paso de tortuga es siempre la difusión al público de aquello que la academia tiene mucho más trabajado y asumido desde hace años. En el tema higiene, poco a poco, autores y más autores van, vamos sumando empeños y libros y creando efecto bola de nieve, y es bonito formar parte de ello.

En fin, son poco más de 300 páginas, es razonablemente ligero, pero denso en sus datos, y una delicia de lectura. Mikel escribe bien, pero sobre todo hace eso que me gusta tantísimo, que es partir del micro para enseñarte el macro. Como dirían los Mandalorianos, This is the way. El caso particular de un fulano al que le pasó no sé qué me lleva a los otros cuarenta ejemplos que me dibujan la foto: te lo has pasado estupendo, te has asomado a vidas particulares, y descubres que el relato es convincente. Que (quedándonos en el tema higiene), si ves a unos todo el día en la casa de baños, y otros que compran jabón, y otros que lo fabrican, y otros que se pelean con los judíos en los baños, y otros que bajan el precio de los baños, o lo suben, o los reyes que los patrocinan pa sacarse unos dineros… pues cojones, será que a la gente en aquella época le encantaban los baños públicos y estar limpicos, digan lo que digan los prejuicios.
Así que Sobrevivir en el medievo: Crónica de un viajero por Spania me parece un buen libro para aprender historia medieval bien este verano, de forma entretenida, actualizada y precisa, en un formato ligero, te lo gozas en el hotel o en el camping o en el sofá de tu casa después de la siesta.
Y si lees esto en invierno pues yo qué sé, bien también, ya me entiendes. Hala, hasta la próxima.
Soy Javier Traité, tu guía en historias fascinantes. Explora mi mundo de libros, y apariciones en TV y radio. Sumérgete en la divulgación histórica.