Hola, estimadas y estimados.
A ver, no es que me vaya ahora a dedicar por norma a las reseñas de libros de historia. No exactamente. Veréis: además de los libros que me compro (¡y de los que escribo yo!), me llegan habitualmente un montón de libros adicionales cada año, fruto de mi trabajo y amistades, claro. Tanto historiador, ¡aquí todo el mundo escribe libros! Lo cual es excelente, claro. El sueño hecho realidad del Javi veinteañero que se compraba sus primeros Le Goff.

Salvo porque uno no tiene espacio infinito y, lo peor, no tiene nunca el tiempo suficiente para leerlo todo, o no con la calma y la atención que merece un libro. Si encima tienes un año complicado, como el que nos está tocando en casa, pues las tareas se acumulan todavía más. ¡Y luego tienes que decir algo! Por mínima cortesía, por ayudar a colegas con la poquita influencia que puedas tener en tus redes (y conseguir algunas ventas adicionales para ese colega, cada libro vendido cuenta en esta selva), a las editoriales que te los envían ilusionadas, o por el mero placer de decir «¡Mirad qué cosa más guapa!».
El problema es que, a menudo, la difusión que hacemos de los libros que nos llegan es justo esa, y nada más.
«¡Mirad qué cosa más chula me ha llegado!».
«¡Qué edición tan bonita!».
«¡Qué ganas tenía de echarle mano!».
«¡Esto va a estar buenísimo porque Fulanita o Menganito es increíble y blablablá!».
Esta clase de comentarios se hacen con buena voluntad pero son vacíos y estúpidos y no aportan nada (excepto decirle al mundo que tienes amigos y conocidos que te envían libros que potencialmente molan).
A mí me daba vergüenza ya, y como consecuencia llevo la tira de tiempo recibiendo libros de los que no he dicho nada, porque cuando lo hiciera quería decir algo más consistente (y no he tenido el tiempo). Si no puedo leérmelos enteros, al menos echarles un vistacito bien echado, leer algunas partes. Y así, si os cuento algo sobre ello, que os pueda decir algo con «chicha», que os ayude a decidir si realmente os interesa el libro o no.
Estuve valorando hacerlo con videos de Insta, que es la moda y lo que todo el mundo busca para conseguir seguidores, pero yo ni tengo equipo adecuado ni ganas de hacer videos, IG ya está suficientemente saturado de gente haciendo estas cosas, y poniendo gañotas exageradas en las diapos para atraer al público. Y no hago esto para buscar seguidores. Así que, ahora que tengo mi web, he decidido retomar ese viejo y bonito hábito de llevar un blog (que fue lo que me llevó a una editorial y a convertirme en escritor profesional), y voy a dejaros por aquí mis reseñas.
El blog es el medio perfecto para ello. No tengo que preocuparme por si me he afeitado o no para el video y puedo concentrarme en lo que quiero decir. Y tomarme el tiempo para comunicarlo de la forma que quiero.
Entonces, así van a ser mis mini reseñas de libros de historia y la dinámica en este apartado del blog:
Y esto sería todo. Iré dejando aquí los enlaces a los posts de cada libro o libros (a lo mejor a veces hago varios del tirón), comenzamos en el arranque de verano de 2026, 21 de junio. A ver hasta dónde llegamos.
Soy Javier Traité, tu guía en historias fascinantes. Explora mi mundo de libros, y apariciones en TV y radio. Sumérgete en la divulgación histórica.